El domingo 13 de julio, en el marco de una profunda vivencia de fe mariana, la Cuasi Parroquia Espíritu Santo fue escenario de un acontecimiento espiritual de gran relevancia: la Consagración a la Virgen María según el método de San Luis María Grignion de Montfort, basado en su célebre obra Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen.

La Santa Misa, que dio inicio a las 19:00 horas, fue presidida por el Pbro. Zacarías Acosta y contó con la participación de fieles que, tras un período de preparación espiritual, ofrecieron su consagración total a Jesús por medio de María.

Aproximadamente 46 personas realizaron su consagración con fervor y entrega, bajo la advocación de la Virgen María Rosa Mística, signo de oración, sacrificio y reparación.

La Virgen Rosa Mística: signo de pureza y oración

La devoción a la Virgen Rosa Mística tuvo su origen en las apariciones a la enfermera Pierina Gilli en Montichiari, Italia, entre 1947 y 1966. La Virgen se presentó con tres rosas en su pecho —blanca, roja y dorada— que simbolizan la oración, el sacrificio y la penitencia. En sus mensajes, María llamó especialmente a rezar por la santificación de los sacerdotes y la renovación espiritual de la Iglesia.

Esta advocación ha tocado el corazón de miles de fieles en todo el mundo, y en esta ocasión, ha sido elegida como guía maternal por quienes han dado un “sí” generoso a Dios por medio de María.

La comunidad celebró con alegría este momento de gracia, recordando que la verdadera devoción a la Virgen no es una meta, sino el inicio de un camino de amor y fidelidad a Cristo, bajo el amparo y la intercesión de su Santa Madre.

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