El dolor vuelve a golpear a la comunidad cristiana de Gaza. Este jueves 17 de julio, la Iglesia de la Sagrada Familia, el único templo católico activo en la Franja, fue alcanzada por un bombardeo Israelí, según denunció oficialmente el Patriarcado Latino de Jerusalén. En el lugar se refugiaban decenas de civiles desplazados, buscando protección en medio de la violencia. El ataque dejó víctimas fatales y numerosos heridos, entre ellos el sacerdote argentino Padre Gabriel Romanelli, quien desde hace años acompaña pastoralmente a esa comunidad perseguida y sufriente.
La noticia ha generado consternación en todo el mundo. Desde diferentes iglesias y comunidades católicas se elevan oraciones por las víctimas, por sus familias y por todos los inocentes atrapados en este conflicto.
El Papa Leon, reiterando su llamado constante a la paz, recordó que «la guerra es siempre una derrota», y pidió que cese la violencia y se respete el derecho humanitario, especialmente en la protección de la población civil.
El Patriarcado Latino de Jerusalén expresó su profunda tristeza ante esta tragedia y solicitó una vez más el respeto a los lugares de culto y refugio. “La Iglesia es un espacio de esperanza y acogida. Atacarla significa herir aún más el alma de un pueblo que ya sufre demasiado”, señalaron en su comunicado.
Se exhorta a la comunidad internacional a no guardar silencio ante este sufrimiento, y se llama a los fieles a unirse en oración y acción por la paz en Tierra Santa, pidiendo el fin de toda forma de violencia contra los inocentes.
“¡No más guerra, no más odio!”, como eco del clamor de la Iglesia, resuena en cada rincón del mundo, rogando por un alto al fuego y el respeto a la dignidad de toda vida humana.
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